
Es evidente que unos y otros no quieren admitir su implicación directa o indirecta en el proyecto, sea por razones políticas, de inversión económica o simplemente por haber apoyado su puesta en marcha y funcionamiento, mediante la divulgación de unas expectativas de desarrollo económico y de empleo que ahora están en entredicho.
En realidad, no se quiere ver o admitir, que ahora no es posible lanzar piedras y esconder la mano, ahora no toca aminorar las consecuencias de una gestión mal dirigida y en definitiva, ahora no toca esperar un milagro que arregle la situación o se recupere actividad con el paso del tiempo; simplemente, no vale con la simple adaptación y disminución de los puestos de trabajo, como si nada hubiera pasado.
Ahora toca, buscar una alternativa de gestión a un Aeropuerto que está ya en funcionamiento, que tiene trabajadores realizando tareas en el mismo, que debe seguir teniendo expectativas de futuro y todo eso, únicamente pasa por la voluntad de establecer un Acuerdo o Pacto Económico y Social de las fuerzas políticas, Institucionales, Económicas y Sociales que haga posible encontrar la viabilidad que el Aeropuerto necesita. Y si eso significa su traspaso a manos públicas, que así sea.
Para quienes ven piedras en el camino del Aeropuerto de Ciudad Real o no ven a quienes ponen esas piedras en los caminos de otros, a continuación señalo una serie de pasajes vividos en todo este proceso, dandonos una idea de dónde están situadas las verdaderas piedras puestas en las pistas de este Proyecto:
TODOS Y TODAS PUEDEN TENER MOTIVOS,
PERO TAMBIÉN, TODAS Y TODOS
TIENEN PROMESAS INCUMPLIDAS.
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