
Los trabajadores, los parados y los ciudadanos están siendo sometidos a una presión mediática que viene justificando todas y cada una de las imprudencias e irregularidades financiera que se están cometiendo en nombre de la crisis.
El empleo esta siendo arma arrojadiza entre quienes nunca han valorado el esfuerzo de la clase trabajadora en un mundo adverso para la supervivencia social de los parados y clases menos favorecidas.
Los movimientos sociales están frenando su avance por miedo a ser participes en los cambios que puedan producirse en un sentido u otro, a favor o en contra de la clase trabajadora. Dejando de combatir activamente aquellas actitudes hostiles que piden reformas contra los derechos de la clase trabajadora.
En el fondo, se esta produciendo una clara división o fragmentación del progreso social y está faltando una clara orientación social de la clase trabajadora.